Seguirle a Nínive

a_niniveEl tema de la voluntad de Dios es frecuentemente de gran interés para los Cristianos que están creciendo. Aquellos que han aceptado la gracia perdonadora de Jesús ahora tienen un deseo de vivir una vida que da gloria y honor a El. Hemos leído que tenemos que presentarnos como “sacrificio vivo, santo y agradable a Dios” (Romanos 12:1), y estamos listos para hacer Su voluntad; ¿pero que quiere Dios que hagamos, a donde quiere que nos dirijamos?

Afortunadamente, mucho de la voluntad de Dios se encuentra directamente en Su Palabra. Es la voluntad de Dios que vivamos una vida pura y santa (1 Tesalonicenses 4:3-7), y que obedezcamos Sus mandamientos (Juan 15:10). Es la voluntad de Dios que Le amemos con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza (Marcos 12:30), que permanezcamos en El y produzcamos mucho fruto (Juan 15:1-8), que perdonemos a otros (Mateo 6:14-15), amemos a otros (1 Juan 4:7), y compartamos el mensaje de Jesús con otros (Mateo 28:19-20). También es la voluntad de Dios que estemos siempre alegres, oremos sin cesar, demos gracias a Dios en toda situación (1 Tesalonicenses 5:16-18). Esta lista no esta completa, pero es una buena muestra de lo que está considerado como la voluntad “general” de Dios – Su voluntad para todos Sus hijos mientras somos “transformados a imagen de su Hijo” (Romanos 8:29). La voluntad general de Dios implica una vida de alabanza y permanencia en Su presencia. Pero aún debemos orar por guianza y fuerza para seguir Su voluntad general, pero no debemos buscarla desesperadamente – Su voluntad general ya ha sido revelada en Su Palabra. La voluntad específica de Dios para con nosotros viene en forma de un llamado muy directo y claro. Este llamado está quizás mejor ilustrado en la vida de Jonás. Jonás 1:2″Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia.”
La voluntad específica de Dios para con Jonás era clara y tenía un propósito definido. Jonás después tuvo que escoger obedecer y seguir. Jonás intentó huir de la voluntad de Dios – correr de Nínive – y pasó tres días dentro de un pez gigante. Después que el pez le vomitó a la tierra seca, apaciblemente Dios reveló Su voluntad una segunda vez; “Anda, ve a la gran ciudad de Nínive…” (Jonás 3:2). El llamado de Dios era exactamente lo mismo; Su voluntad específica para Jonás no cambió. Esta vez, “Jonás se fue hacia Nínive, conforme al mandato del Señor” (Jonás 3:3).
Hay vastas porciones de la voluntad de Dios que ya han sido reveladas en su palabra. Tenemos que desarrollar la disciplina de leer y estudiar Su Palabra – estudiar Su voluntad – y después, seguir lo que El ya ha mandado. Concerniente a la voluntad de Dios y su relación con nuestra vida en particular, tenemos que escuchar intensamente, orar con diligencia, y esperar con paciencia. Pero cuando viene Su dirección específica (y sabremos cuando Dios nos llama) tenemos que estar preparados a abandonar todo lo demás y con valentía seguirle a Nínive!

 

Ministrando a Nínive

En el mensaje “Seguirle a Nínive” discutimos la voluntad de Dios en términos de Su voluntad “general” y “específica”. Vimos que la Palabra de Dios ya nos da bastante dirección que aplica para cada Hijo de Dios. Nuestro Padre Celestial desea que cada uno de Sus Hijos sean “hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29). Y el proceso de ser formados es primordialmente de una adoración en obediencia en TODAS las áreas de nuestra vida. Pero luego viene Nínive!
La historia de Jonás y el pez gigante es una de las mas conocidas de la Biblia y provee un maravilloso ejemplo de como debemos seguirle cuando Dios llama. Cuando Dios tiene un llamado específico para nuestra vida El nos dará persistentemente una clara dirección y usará todos Sus infinitos recursos para asegurarse que comprendamos. Pero mientras leemos a través de la Palabra de Dios podemos concluir que este tipo de llamados específicos es relativamente raro. La voluntad de Dios nunca se mueve más allá de un llamado general de caminar en Su amor.
Si, la historia de Jonás enseña de la necesidad de seguir cuando el llamado de Dios es específico. Pero hay un principio aún más importante acerca de la voluntad general de Dios el cual aplica a todos nosotros casi cada día de nuestra vida. Este principio es descubierto examinando el porque Jonás huyó de Dios: “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis” (Jonás 1:2-3).
Jonás no huyó de Dios simplemente porque Nínive estaba lejos en una tierra extranjera. Jonás corrió porque estaba disgustado (y aún odiaba) a la gente que vivía en esta ciudad del creciente imperio de Asiria. La gente de Nínive tenía una reputación de crueldad en la guerra, idolatría, y un irrespeto general hacia Dios. Jonás creció con un odio por Nínive y no podía soportar ser enviado a predicar allí. El no podía soportar la idea que esta gente tan odiada se arrepintiera y fuera bendecida por “su” Dios. Jonás 4:2 “Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.”
Dios desea que todo el mundo se vuelva de su maldad y reciba Sus bendiciones. Y su llamado general es que entreguemos este mensaje de amor. Somos llamados a entregar el mensaje de amor a TODOS – especialmente a aquellos que naturalmente nos disgustarían o hemos “aprendido” a temer u odiar. Esta se vuelve una forma de adoración porque muestra nuestro entendimiento de la gracia que hemos recibido a través de la fe en Jesús – ninguno de nosotros puede nunca ganar el amor de Dios! Llevemos la voluntad general de Dios al campo de la misión que está frente a nosotros y adoremos a nuestro Padre aceptando el reto de ministrar a Nínive.

 

Escrito por Steve Troxel

Ministerios GDWM

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