Modelo de la Iglesia Madura

a_iglesia_maduraCuatro facetas de la iglesia local y su crecimiento hacia la madurez:

1. El acceso de la iglesia (y la comunidad) a las Escrituras
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Tendrán una traducción fiel y clara de la Palabra de Dios en el idioma (o los idiomas) más conocido(s) por la gente.  
(b)  Proporcionarán suficientes oportunidades a todos los miembros de aprender a leer y escribir bien para que tengan acceso a las Escrituras y puedan involucrarse en todas las funciones de la iglesia en las cuales Dios desea que participen.
(c) Tendrán acceso al evangelio (y lo proveerán para las personas en su alrededor) por medio de la presentación la historia de la redención de manera narrativa, sistemática y temática (i.e. cronológica), comenzando con la creación y culminando en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.
(d)  Se dedican a la enseñanza progresiva, sistemática e intencional de la Palabra de Dios con el fin de conducir a la iglesia (y a los miembros individuales) de la infancia hacia la madurez. (Cualquier enseñanza temática adicional se hará sobre los cimientos bíblicos ya echados por medio de la enseñanza cronológica)
(e) Tendrán un plan de estudios bíblicos muy particular de ellos que consiste en las bien desarrolladas notas de las lecciones de toda la enseñanza cronológica,  comenzando con el evangelismo, continuando con la enseñanza para la iglesia recién nacida y finalmente la iglesia madura.
(f) Incluirán a los miembros que tengan el deseo y una habilidad creciente de desarrollar material adicional para la biblioteca de guías de estudio bíblico para la iglesia.
2. La manera en que la Palabra de Dios entra e impacta las vidas de las personas
Las iglesias avanzan mejor hacia la madurez cuando sean plantadas y guiadas en su desarrollo por servidores  de la iglesia que se comprometen a:
(a) Vivir como parte de la comunidad mientras su presencia atraiga a la gente a Cristo, abra puertas para el evangelio y contribuya a la maduración de la iglesia en vez de obstaculizarla.
(b) Desarrollar las relaciones interpersonales más estrechas posibles con cuantas personas puedan de la comunidad.
(c) Comprender la cultura y la cosmovisión de la sociedad para que todas sus interacciones y esfuerzos para compartir la verdad sean pertinentes [relevantes] a la vida de la gente.
(d) Comunicarse eficazmente en el lenguaje usado en la comunidad, en el hogar, en la práctica religiosa y para diferentes aspectos de la cosmovisión.
3. El grado de autoridad que atribuye la iglesia a la Palabra de Dios.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Tendrán un compromiso creciente con la Palabra de Dios como la autoridad máxima sobre todos los aspectos de la vida.
(b) Desarrollarán la consciencia de que Dios se comunica regular y directamente a sus vidas en el contexto de su comunidad por medio de su Palabra.
4. La manera en que la iglesia interpreta la Palabra de Dios
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Tendrán una comprensión creciente de cómo la Palabra de Dios está interrelacionada como un “cuerpo íntegro de verdad” con Cristo como el núcleo, siendo Él la base de cada interpretación y aplicación correcta de las Escrituras.
(b) Entenderán el cuadro general del hilo de la revelación de Dios, conformando una teología bíblica que pondrá el fundamento correcto para su doctrina y teología sistemática, a medida que ésta se desarrolla.
5. La capacidad de la iglesia de usar la Palabra de Dios
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Crecerán en su comprensión de cómo se aplica de manera práctica la verdad de la Palabra de Dios para recibir dirección, corrección y formación.
(b) Crecerán en su capacidad de usar la Palabra de Dios de una manera apropiada para alcanzar a otras personas.
1. El entendimiento de la iglesia de su identidad.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Se percibirán cada vez más como Dios las percibe, como grupos de sus hijos redimidos por su sangre que son la representación de la Iglesia de su Hijo.
(b) Comprenderán que forman un cuerpo no solamente al reunirse como congregación, sino también cuando los miembros están esparcidos por la comunidad o aún en otros lugares.
2. Los vínculos que unen la iglesia como un cuerpo sometido a Cristo, la cabeza.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Reconocerán cada vez más que el Señor Jesucristo es la fuente única que los une como un grupo de creyentes en su comunidad local.
(b) Serán cada vez más conscientes de los lazos que los unen como resultado de la experiencia de escuchar a Dios hablando con ellos como grupo a través de la narración de su Palabra.
(c) Desarrollarán vínculos de respeto y amor al aprender a servir juntos en unidad con el fin de llevar a cabo los objetivos de Dios, aun si esto trae dificultades y sufrimiento por su fidelidad.
3. La composición de la membresía de la iglesia.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Tendrán una mezcla equilibrada de hombres y mujeres, de personas de diferentes edades y representantes de los diferentes grupos dentro de la sociedad.
(b) Manifestarán una comprensión creciente del lugar y la importancia de la familia, de modo que promoverán y protegerán la vida familiar dentro del cuerpo de creyentes.
4. Los orígenes y la continuidad de la iglesia.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Comprenderán que los fundamentos de su identidad como iglesia están arraigados en el relato del día de Pentecostés en el Nuevo Testamento y en la verdad enseñada originalmente por los apóstoles, la cual ha sido preservada a través de las generaciones de la iglesia.
(b) Valorarán la verdad que les ha sido confiada y se dedicarán con mayor entrega a protegerla y transmitirla a otras personas.
5. Cómo la iglesia se relaciona con otras personas.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Considerarán su testimonio para Cristo el aspecto más importante de la “cara” que presentan al mundo. (En contraste con un énfasis sobre la membresía en cualquier organización o la afiliación denominacional).
(b) Tendrán una perspectiva sana de su papel en la comunidad y un entendimiento de cómo deben relacionarse con otros grupos en el área, tales como otras iglesias, misiones y sectas religiosas, y también las agencias o departamentos gubernamentales.
(c) Crecerán en su entendimiento de los principios que deben guiarles en sus relaciones con otras iglesias cristianas (sean de grupos étnicos o de la cultura nacional) y continuamente se estarán capacitando para tomar su lugar entre los otros creyentes como iguales en el Señor.
(d) Llegarán a reconocer su autonomía como un grupo local de creyentes mientras disfrutan de una sana interdependencia apropiada con otros ramos de la iglesia con el fin de maximizar la eficacia mutua en la evangelización.
(e) Crecerán en su entendimiento en cuanto a cómo relacionarse apropiadamente de manera piadosa y de buen testimonio ante el sistema dominante y secular que constantemente les presiona para que conformen a las normas sociales y culturales del mundo que les rodea.
1. La naturaleza y calidad de la vida espiritual de la iglesia.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Experimentarán una vida espiritual que se profundiza cada vez más al continuamente reafirmar su dependencia de Dios, crecerán en la comprensión de su gracia y descubrirán más de lo que significa estar en Cristo y caminar diariamente con Él.
(b) Comprenderán que el verdadero crecimiento espiritual no se produce haciendo cambios externos en el comportamiento, sino por una relación cada vez más íntima con Cristo.
(c) Compartirán un compromiso de descubrir las áreas de su cosmovisión y presunciones culturales donde la luz de la Palabra de Dios no había iluminado anteriormente con el fin de alinear correctamente sus creencias, valores y comportamiento con la cosmovisión bíblica.
(d) Manifestarán un amor creciente el uno por el otro, por otros creyentes y por los incrédulos, no por obligación social sino un amor genuino como el de Cristo, demostrado por medio de la generosidad, el sacrificio y la preocupación por las necesidades espirituales y materiales de otros.
(e) Demostrarán señas de estabilidad en tiempos de aflicción y prueba, comprendiendo algo del principio bíblico de alcanzar la vida por medio de la muerte y crecer a través de la adversidad.
2. La conciencia de la iglesia del propósito general de su existencia.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Demostrarán un aprecio creciente de por qué Dios los unió, les dio vida, los colocó en su comunidad y los dotó como grupo con los dones espirituales necesarios.
(b) Adquirirán una perspectiva lo suficientemente clara de los propósitos de Dios para la vida colectiva de la iglesia como para reconocer el pecado que pone esa vida en peligro, y estarán dispuestas y capaces de tratar con el problema de la manera apropiada.
3. Las funciones específicas que asume la iglesia.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Crecerán en su compromiso de cumplir los deberes ordenados en las Escrituras para todos los grupos de creyentes y también aquellas funciones relacionadas con cualquier reto singular que Dios pone en su camino como congregaciones particulares.
(b) Se reunirán regularmente como grupo para adorar, recordar a Cristo y su muerte, orar y enseñar la Palabra de Dios.
(c) Valorarán y por lo tanto promoverán intencionalmente la evangelización para hacer que la iglesia se expanda más allá de sus linderos actuales, de acuerdo con el diseño y el ritmo de crecimiento que Dios desea.
4. La manera en que procede la iglesia para establecer sus formas.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Aprenderán a adoptar formas apropiadas que verdaderamente sirven para la vida de la iglesia (en sus funciones y actividades) en vez de formas vacías que llegan a convertirse en un propósito en sí.
(b) Mejorarán en su comprensión de principios bíblicos y establecerán procesos eficaces para determinar cuáles aspectos de la cultura que les formó son apropiadas para conservar o en cuáles casos deben desarrollar formas nuevas y distintas para sus actividades.
5. El fruto que resulta de la vida de la iglesia.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Producirán fruto como resultado de su vida corporal, el cual consiste en personas que llegan a ser adoradores de Dios por medio de conocer a Cristo, y en vidas que se conforman cada vez más a su imagen.
(b) Reflejarán una actitud apropiada en cuanto al ofrendar y la generosidad que les permite recolectar y distribuir los bienes de la manera que mejor edifica el cuerpo y posibilita el esfuerzo de alcanzar a los perdidos.
 

1. La perspectiva que tiene la iglesia de su relación con Cristo.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Profundizarán su adoración y amor para Cristo y aprenderán a tomar esto como la base o el punto de partida para todas las demás relaciones, tanto dentro como fuera del grupo.
(b) Comprenderán más y más que su relación con Cristo es una de discipulado y por tanto estarán aprendiendo a seguirle en obediencia motivada por amor.
(c) Crecerán en su motivación de seguir a Cristo y sus propósitos, y como resultado no se ocuparán tanto de sus propias necesidades y estarán más dispuestos a sacrificar por la causa de Cristo.
2. La capacidad de ayudar a otras personas a aplicar la verdad de manera personal y práctica.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Crecerán en su compromiso y capacidad de ayudar a los miembros a comprender y aplicar personalmente la Palabra de Dios a su vida cotidiana.
(b) Proporcionarán oportunidades para que algunos grupos pequeños puedan considerar la verdad (que se enseña sistemáticamente a toda la iglesia) y entre ellos hacer aplicación específica a las situaciones particulares que los miembros enfrentan.
3. El valor atribuido a las relaciones personales en la iglesia con propósitos definidos y enfocados en Cristo.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Aprenderán a valorar las relaciones que permiten a las personas más maduras en la fe a animar y dar dirección personal a otros que están en las primeras etapas de su relación con Cristo.
(b) Llegarán a comprender cómo el discipulado y el liderazgo pueden funcionar de manera apropiada en el núcleo familiar, dentro del marco del liderazgo de la iglesia y bajo la dirección de Cristo como cabeza.
(c) Llegarán a valorar a los del grupo que, por medio de la Palabra de Dios y las lecciones que ellos mismos han aprendido, han llegado a ser capaces de ayudar a otros a comprender cómo debe funcionar el matrimonio cristiano en el contexto de su situación cultural.
(d) Demostrarán un compromiso de buscar y restaurar a los que habían sido parte del cuerpo de la iglesia pero por una u otra razón, desistieron.
4. Cómo animar a los miembros a funcionar en las áreas de sus dones, incluyendo a los que tienen roles de pastoreo.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Verán el valor de permitir que los miembros tomen responsabilidades genuinas en el grupo para que las diferentes áreas de dones espirituales puedan ser reconocidas y desarrolladas para el bien de todos.
(b) Proporcionarán oportunidades para las personas del grupo que demuestran dones de liderazgo para que aumenten sus responsabilidades progresivamente entre los creyentes, a medida que se muestren fieles en el servicio a la iglesia.
(c) Verán la necesidad de un proceso en la iglesia para reconocer a los creyentes que demuestran las calificaciones y dones apropiados para servir como pastores de la iglesia y lo pondrán a funcionar.
5. El desarrollo de estrategias para capacitar a los que están involucrados en el programa de evangelización de la iglesia.
Las iglesias que avanzan hacia la madurez:
(a) Crecerán en su compromiso de asegurar que las personas que tengan el deseo y el potencial de tomar parte en la visión evangelística de la iglesia, reciban el discipulado continuo y la capacitación necesaria para las responsabilidades que asumirán.
(b) Se comprometerán cada vez más a asegurar que los programas de evangelización de la iglesia resulten en la plantación de otras iglesias que a su vez, comenzarán a mostrar evidencia del mismo tipo de crecimiento hacia la madurez que ha experimentado la iglesia madre.
Recurso de la Oficina de Ministerios de Campo de la MNT – noviembre 2007
Modelo de la iglesia madura (2.0)

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