Alcanzando Al Mundo

a_alcanzando_mundoMe puse a pensar qué iba a compartir con ustedes en este día. Y qué tengo en mi corazón. O qué me interesa mucho que me impulsa compartir con otros. Y reflexionando en esto, concluí que mi mayor consideración a estas alturas en mi vida es que el tiempo es corto y ¿qué está haciendo la iglesia de Dios frente al inminente fin del mundo y el cerrar de las épocas? Todos deseamos que la iglesia y nuestra iglesia sea encontrada trabajando y esforzándonos en la obra y propósito del Señor, en su voluntad andando en su Espíritu. Jesús mismo fue muy servicial y vivía con mucho afán y sentido de premura. Temo que en esta tierra la iglesia está durmiendo. Por todo el país las iglesias, por lo general, no están funcionando al cien por ciento. Algo nos falta. Por qué no concentrarnos en un repaso del mandato que el Señor nos dio respecto a la gran comisión? Y cómo hemos de cumplir con esta misión? Bueno. No puedo disculparme por mi estilo de presentación porque ya saben que no soy predicador ni hablo bien, y necesito usar notas, sólo que comparto unas cosas de cualquier manera y sea lo que sea. Mi libro favorito de la Bíblia es el libro de Los Hechos de los Apóstoles. Está lleno de acción y también emocionante.

Y aquí vemos y percibimos el plan de Dios y su sabiduría respecto al alcanzar al mundo para Cristo. Sin duda todos nosotros somos familiarizados con Hechos 1:8. Apareciendo Jesús después de su resurrección, nos dio esta promesa maravillosa: Dijo, Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo… Esta bendición fue específicamente para la evangelización y discipulado; que fuéramos en su poder difundiendo el mensaje de salvación por todo el planeta. El Soberano tiene el plan comprensivo para ganar almas a sí mismo. En este libro de Hechos vemos su estrategia. Primero echemos un vistazo al evangelio de Juan. Parece que Jesús trataba con personas en maneras distintas para guiarlas a la verdad. En capítulo 4 habló con la samaritana de una forma que demostró sabiduría. Vez tras vez le enfrentó a ella con sus emociones y sentimientos fuertes para acertar en su corazón. Primero usa la sorpresa. Le sorprende que él hablara con ella, una mujer ¡y extranjera! Directamente le pide agua. Ustedes recuerdan el relato. Y luego le ofrece un regalo. A todos nos gusta recibir regalos. Y ella clama, Señor, ¡deme esta agua! Él es listo y sabe cómo alcanzarla. Y de repente le conmueve con el asunto que le avergüenza – su inmoralidad. Y además, declara que ella y su pueblo ¡no tienen la salvación! Pero también revela que él es esa Salvación y está parada ante ella. Él sabía exactamente lo que a ella le faltaba y cómo motivarla para que acudiera a Dios.

Otro caso. En otra ocasión, tratando con otra mujer, Marta, él operó así: Ella estaba muy turbada, ocupada en ciertos detalles de servir, pero perdía la oportunidad de escuchar su enseñanza. Dijo: Marta, Marta, sólo una cosa es necesaria y tu hermana la ha escogido. ¡Ay! ¡Qué flechazo en el corazón! Les aseguro que él ganó su atención! Aquí se valió de las emociones, pero lo importante es que él estaba con ella, cerca de ella, hablando directamente a ella. La manera ganadora es tratar a la gente de manera personal. Persona a persona. Yo creo mucho en la evangelización por la amistad. Todos necesitamos un toque personal, y el conocimiento de que alguien se preocupa por nosotros, nos tiene consideración, nos tiene afecto, que le importamos. Yo personalmente recibí a Cristo porque alguien, un amigo, me compartió el evangelio y expresó su corazón y preocupación por mí. Sigamos. Y realmente Jesús trató a Nicodemo también de una manera personal. Pero quiero pasar al Libro de Hechos. Y esto me fascina. En Hechos 2, Pedro está predicando a un buen grupo de personas en Jerusalén. Siendo judíos, fue apropiado hablarles desde la profecía en la Escritura. Predicó acerca de Joel y David. Pedro usaba otra técnica muy importante. Estaba guiando sus pensamientos en la Palabra de Dios, enfocando en la Palabra de Dios, introduciendo en sus mentes la Palabra de Dios. Y el resultado de dirigir sus pensamientos fue que ellos respondieron, ¿Qué debemos hacer para ser salvos? ¡Qué pregunta más maravillosa! Fue los pensamientos y verdades y palabras de Dios que surtieron efecto en las almas de los oyentes.

Vamos a Hechos 6. Aquí el piadoso diácono Esteban predicó y la Biblia dice que los hombres no pudieron oponer la sabiduría por la cual hablaba. Primordialmente ellos vieron a Cristo en él. Esto hace exitoso cualquier evangelista, que vean a Cristo en nosotros. Pero también sabía hondamente la Palabra de Dios y fue capaz de compartirla con otros. Esteban vivificó sus mentes en las cosas de Dios y las palabras de Dios. Otra vez en Hechos 8 vemos a Felipe explicando la palabra de Dios al etíope. Según el plan divino, Dios estaba operando en él y preparando su corazón. Él estaba buscando al Señor y la verdad, pero le hacía falta quien pudiera explicarle las cosas espirituales. Y bien. Felipe era dispuesto y el Señor lo usó para ganar esta alma para sí. ¡Dios se deleita en usarnos! Sólo tenemos que estar listos y preparados para ministrar al prójimo en un contacto personal, cara a cara cuando sea posible. En Hechos 14 Pablo libró una buena batalla luchando para las mentes de los hombres. Unos aceptaron la verdad y otros no. Hechos 17 es muy interesante. Pablo predica en la sinagoga de Tesalónica. La Biblia dice que por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras. Estaba obligando a la gente que pensaran y que usaran sus mentes para enfrentarse con el mensaje de Dios. Mientras ellos estaban dispuestos a escuchar, él razonó con ellos. Esto es de primera importancia. También en Berea la gente respondió al evangelio sintiendo la necesidad de buscar en la Escritura qué era la verdad. Y muchos creyeron ¡porque alguien les obligó a considerar la Biblia! Dios nos salva por medio de su santa Palabra, y por medio de un siervo de Dios que les habla. Conozco a un hermano que dijo una vez que fue a visitar a su abuela para compartir con ella el camino de la salvación. Sólo explicó unos cuatro versículos y ¡ella aceptó a Cristo como su Salvador! Ella nunca antes había entendido que Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Ella entró en la vida eterna porque a alguien le importó compartir unas pocas palabras con ella. A Apolos también le faltaba quien le ayudara. Como leemos, Dios envió a Priscila y Aquila para enseñarle lo que necesitaba entender de las verdades de Dios.

Y ¿qué sucedió después? Luego en capítulo 18 dice que Apolos con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo. La fórmula es bien simple – la confrontación y la Palabra de Dios – ¡y algo de insistencia! Y todo esto nos recuerda que el reino de Dios no se gana por hombres perezosos ni por los que sólo se sientan en las bancas de la iglesia. En el Antiguo Testamento, en Isaías, el Señor dijo a su pueblo, Venid y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. ¡Razonó con ellos! ¡Razonó! ¡Oblibándolos a pensar! Tiene mucha misericordia pero siempre usa su Palabra. Nuestra parte es usarla para provocar la convicción en las mentes de la gente incrédula. El evangelio es el poder de la salvación. Podemos permitir que la Palabra los confronte para que tengan que pensar y reflexionar sobre sus vidas impías. Podemos razonar y explicar y discutir inofensivamente. Entonces, hablando en el amor de Cristo y con palabras de compasión, los guiamos a volver en sí, y recobrar un buen sentido. En Hechos capítulo 19 Pablo quedó en la sinagoga durante tres meses disputando y persuadiendo, y a continuación, enseñaba en la escuela de Tiranno por dos años. ¡Eso fue mucho persuadir! Porque evidentemente es necesario – mucho persuadir. Pablo tuvo que sufrir muchas dificultades incluyendo arresto y encarcelamiento. Tuvo que comparecer ante Festo y el Rey Agripa. Pero testificó ante todos. Festo declaró, ¡Tú estás loco! Y Pablo respondió, No. Es que hablo palabras de verdad y cordura.

¡Maravilloso! Esto siempre fue su estilo. Y funciona bien. Más tarde en Roma en capítulo 28 Pablo predicó a muchos judíos y muchos rechazaron su mensaje. Pero fíjense. Dice que la gente se fue, “teniendo gran discusión entre sí.” Esto me gusta. Es que siempre obligaba a los hombres que pensaran, y específicamente en la Palabra de Dios. Aquí está. En II Corintios: dice, “conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres.” Eso es exactamente lo que se necesita. Solamente tenemos que acercarnos a una persona y echar en sus oídos las palabras de la verdad. Si persistimos explicando y razonando vamos a ganarlos para Cristo. Hay un proverbio, 24:11, que dice Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte. No existe nada más importante. Y el Señor no tiene otro plan. Siempre nos usa a nosotros. En las iglesias, los hijos de Dios vamos a pasar el tiempo charlando, disfrutándonos o, en los hogares sentados frente al televisor hora tras hora? O ¿aprovecharemos el tiempo en la preciosa vida que tenemos en Cristo? ¡Hemos de trabajar para ganar al vecino! Si no dedicamos nuestras vidas a seguir al Señor Jesús proclamando el evangelio, todos van a perderse. Pero la manera que sirve es compartir de la Biblia persona a persona, amigo con amigo, personalmente. Y en la eternidad nos gozaremos de la cosecha más maravillosa de almas.

Escrito por Juan Buynitzky

Fuente: ObreroFiel.com – Se permite reproducir este material siempre y cuando no se venda.

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