7 Excusas Para No Hacer La Obra Misionera

1. “Yo no estoy llamado.”
La realidad es que Dios ya te ha dicho en Su Palabra que vayas. Es más, Él te ordena que vayas: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15) Así que… ¡TÚ ESTÁS LLAMADO!
2. “Mi familia y mis amigos me despreciarían si me voy”
“El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí.” (Mateo 10:37). Dios es muy claro cuando enseña de quién debemos buscar aprobación. Es molesto ver cómo reaccionan la mayoría de los padres, incluso los cristianos, cuando su hijo les dice que quiere prepararse para ser un obrero cristiano de tiempo completo: “¡Un misionero! ¿Estás loco?” Es como si el hijo hubiera anunciado que quiere ser un ladrón o una prostituta.
Cuando Dios nos ha mostrado claramente nuestro ministerio, es necesario tratar de lograr la comprensión y la bendición de nuestra familia, pero debemos estar preparados para dejar “casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de Cristo y del evangelio.” (Marcos 10:29).
3. “Necesito quedarme aquí y llevar primero a mi familia a los pies de Jesucristo. Si me voy, ¿cómo van a ser salvos?”
Hubo una vez un hombre que quiso seguir a Jesús, y le dijo: “Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.” La respuesta de Jesús fue: “Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.” (Mateo 8:21-22). Era muy probable que el padre del hombre todavía no hubiera muerto, por consiguiente, lo que en realidad ese hombre decía era: “Quisiera seguirte ahora, pero verás, mis padres no comprenderían. Por favor, espera a que hayan muerto, y entonces estaré más que complacido en seguirte”. La obediencia verdaderamente es mejor que el sacrificio (I Samuel 15:22). Cuando obedecemos a Dios, Él cuida de todas nuestras otras obligaciones (Mateo 6:33).
4. “Primero necesito una educación.”
Sí, Dios llama a algunos a que vayan a la universidad. A veces para recibir entrenamiento para un llamado al ministerio, el cual ha mostrado con claridad. Por ejemplo, si sabes a qué país estás llamado, quizás Dios te dirija a que aprendas el lenguaje y la cultura antes de que vayas, a pesar de que el mejor lugar para aprender es el mismo país. ¡Es un “curso intensivo” definitivo!
5. “Primero necesito casarme”
Nada puede ser una razón más tonta para no obedecer a Dios ahora. Dios no quiere que tú busques un esposo o una esposa, Él quiere que te cases con Él, y que confíes en que Él puede llevarte al compañero(a) de tu vida.
6. “El Campo Misionero es peligroso”
Todo es cuestión de prioridades. ¿Ponemos nuestra mirada en las cosas temporales o en las cosas eternas? Es cierto que probablemente estés expuesto a más peligro físico en el campo misionero que en los suburbios de América, pero esto es parte del costo que tenemos que pagar cuando es cuestión de servirle a Dios. La pregunta no debe ser: “¿Estaré seguro en el lugar al que vaya?”, sino: “¿Qué está en el corazón del Señor que yo haga?”
7. “Tengo una familia que sostener”
La Palabra de Dios dice: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33). Si puedes confiar en Dios para cubrir todo lo que te haga falta, ciertamente puedes confiar en que también suplirá las necesidades de tu familia.
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